El
nuevo dispositivo de Samsung llega a un mercado en donde no
aún no hay un ganador definido y que espera además el desembarco de Apple con su iWatch.
Poco después de que Samsung presentara
oficialmente su reloj inteligente Galaxy
Gear, los comentarios positivos como "pequeña joya",
"genial" o "este es mi regalo de Navidad" se sucedían en
Twitter, pero también las críticas: muy grande, inútil, diseño nada elegante...
Conectado al último smartphone de
la compañía coreana por Bluetooth, este reloj de 74 gramos con una pantalla de
1,63'' avisa de la llegada de un email o de las notificaciones en las redes
sociales, permite escuchar música, hacer fotos, dictar SMS y realizar llamadas.
En resumen, igual que un smartphone, pero en la muñeca, sin sacar el teléfono.
"Hace algunos años nadie
habría adivinado que los smartphones tendrían un papel tan importante en
nuestro día a día. Creo que los smartwatches pueden convertirse de la misma
manera en una parte de nuestra forma de vida", subraya J.K. Shin, responsable
de la división móvil de Samsung
Electronics.
Shin cree que los dos aparatos
coexistirán y que uno no acabará con el otro.
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